
Hoy anduve buscando un abrigo, en realidad las tardes se han puesto tan heladas y yo necesito calefacción extra. Habían de varios modelos, diferentes telas.
Como algunas situaciones detonan en la memoria recuerdos. Entre ellos no se de donde mi abueli sacaba esos nombres como “tela caminito de piojo” o escuchar decirle al dependiente del negocito del barrio “cara de pulga peorra”. jajajaja.
Volviendo a la búsqueda del abriguito, repente veo un modelo antiquísimo, colgando de una percha. Recordé entonces la historia del abrigo negro del tío Pedro.
Un tío sureño, campechano de tomo y lomo, que en sus tiempos mozos debió haber tenido una pinta “matadora”. El vivía en el campo y un día unos amigos lo llevaron a la Argentina. Allá se compro un abrigo de fino cuero negro, tipo Matrix, largo con cinturón a la cintura, con bolsillos amplios y abierto en la parte trasera.
Cuando llego a su campo cerquita de Valdivia no se lo sacaba ni para ir a dormir. Según cuentan, en realidad se veía muy bien. El asunto es que llego el verano y aunque sudara la gota gorda el seguía modelando. El amaba su abrigo.
Un día lo invitaron a la casa de una niña que le gustaba muchísimo. Fue un festín, como recibe la gente de campo. El tío Pedro comió a destajo choclos cocidos, asado, ensaladas, pan amasado, postre de leche asada y brindaron con la típica chicha de manzana. Que se puede esperar de tan opíparo almuerzo:
los angustiantes y apremiantes retorcijones de guata.
Pero el, digno como un pavo real con su abrigo de cuero negro se fue a kgr. Pero la triste historia del abrigo negro no termina así. Fue terrible. Solo imaginen lo que paso y para colmo cuando descubrió la triste realidad se puso a patear de pura rabia el piso de madera del baño, este cedió y al pozo séptico cayo.
Lo sacaron con yunta de bueyes pero con su abriguito puesto, abrochadito y con la mierda hasta el cuello.
Después de este accidente tan vergonzoso el pobre tío Pedro emigro lo mas lejos posible. Actualmente vive en Pozo Almonte y ahora solo usa Parkas.
XD
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