La Srta. Petunia Galia, es una trabajadora mas del Instituto de Validación Nacional, filial de la muy renombrada Academia Internacional de Normas Normalizadas AINN.
Ella, correcta y luchadora en hacer cumplir todas las reglamentaciones existentes, laboraba feliz por haber encontrado el lugar perfecto, la sima de la pirámide en cuestiones de normas y reglamentos. Pero en tiempos de ocio solía meditar dubitativamente sobre la consistencia de estas en su vida extra laboral.
Ella, quien se consideraba el producto del entorno donde existía de todo, estaba cansada de reprimir su lado oscuro, que de vez en cuando salía a relucir sutilmente. Mantenía conversaciones y correspondencia con ella misma provocando a ese pequeño diablillo que, con tremendo tridente hería midiendo consecuencias. La contienda era silenciosa y en ocasiones victoriosa, claro que no definitiva como era su deseo.
Una y otra vez se repetía que un día el sol brillaría y que seria recompensada por esa paciencia, y sostenía firmemente los argumentos que ofrecía si era la “elegida” por el destino, para cumplir el compendio más sagrado en cuanto a Reglamentaciones y Normas existentes hasta el momento. Mantenía, eso sí, una actitud de agradecimiento por todo lo recibido y planificaba estrategias de presencia y ausencia para sus acabados estudios sobre comportamiento humano y otros temas. Así la espera transcurría a paso lento.
Los días pasaban y como algo trivial un día tomo al toro por las astas y le pregunto al destino:
¿Hasta cuando me esquivas? Y argumentó exponiendo el corazón y sus pergaminos normalizados.
Todos tenemos un Norte, porque te empeñas en dejarme en otro punto.¿ Acaso sabes que se siente bajo el sol naciente?, ¿o siguiendo la dirección celeste de alfa cruxis? ¿ y otras tantas sumergiendo mi alma en heladas vertientes marinas?, sin la estabilidad de tener un lugar definido donde echar raíces y crecer...un Norte, ¿sabes que se siente?
No sé realmente el desenlace de la Srta. Petunia, si el destino ha respondido a sus expectativas.
Solo una reflexión para alguien educada bajo tantas reglamentaciones:
Muchas veces la felicidad se encuentra en el lugar menos esperado, en el cual los supuestos más ilógicos se dan y donde las claves de entrada no solamente las tiene uno, sino quien tiene la replica de aquella, que abre de par en par las puertas de nuestro corazón por fuera, siempre y cuando, con la original lo abramos al mismo tiempo por dentro. Esta sincronía se da, espontáneamente y no existe reglamentación, norma o ley obsoleta o vigente que la describa, la aplique o ejecute.
1 comentario:
Todos tenemos el derecho de querer intervenir el destino en favor de nuestros anhelos, pero esa sincronia que mencionas es...no sé como explicarla pero me imagino que debe ser un perfecto ritmo dificil de romper y si se logra ¿cual es el devenir? ¿caos?,¿desorientación? ¿se rompe la armonia?
Creo que Dios tiene la respuesta.
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